Casa-Quinta de Dámaso Antonio Larrañaga
 


    Historia.
Foto 18    La quinta  de 1813  además de la chacra de Berro en el Manga, fueron los laboratorios de agricultura y de industria del presbítero Larrañaga. Para el mejor rendimiento de la chacra anotaba casi diariamente sus observaciones: estado de tiempo, temperatura, viento, humedad, etc. Y sus impresiones en manuscritos. Los cuadros de terrenos, totalmente agrestes en 1818, fueron totalmente transformados en menos de 5 años.
    La primera población de la quinta la constituían varios negros que habían sido de don Manuel de Larrañaga, padre del presbítero. Al principio se edificó una “media agua” que luego sirvió de escuela, y poco a poco se fue construyendo la casa. Constaba de un corredor de entrada muy cerca de la verja que la separaba del camino; a la izquierda el Oratorio, a la derecha el aposento del padre Albornoz (cordobés, exclaustrado considerado como un familiar por el Vicario); al frente, la sala, que era una pieza grande que servía como museo de historia natural. El comedor, daba a la galería del fondo. En la planta alta, tres aposentos grandes: un dormitorio para un sirviente, una sala de estudio y el dormitorio del presbítero, con ventanas al sur y al oeste, y una terraza que daba al norte. La casa estaba rodeada de muchos árboles que le brindaban sombra.
    En la construcción se utilizó piedra que se extrajo de una cantera que había en la propiedad y que aún hoy se puede observar, cercana al arroyo, en el declive del fondo de la quinta, (hoy enteramente canalizado), que en diferentes épocas fue llamado: Montevideo Chiquito, Jesús María, del Cerrito. Dicha piedra se empleó también en la caminería existente aún, y como losas en los pisos de las habitaciones y de las cocinas. También se usó para cubrir el piso del estanque que se había formado en la primitiva cantera, en dicho estanque hizo Larrañaga ensayos de piscicultura con muy buenos resultados.
    Otra de las iniciativas fue el cultivo del gusano de seda, que aunque no se sabe la fecha de introducción en el Uruguay, todos coinciden que fue él quien los introdujo, así como también la morera. Se sabe que envió a Barcelona cajones de capullos, que fueron hilados y tejidos sirviendo luego para la confección de ornamentos de iglesia. El interés por esta industria fue mantenido por sus familiares, y muchos años después de su muerte, su sobrina Clara Errazquin de Jackson envió a Europa a exposiciones industriales grandes madejas de Foto 19sedacultivada e hilada en la quinta,y también algunos tejidos, como lo atestiguan las listas oficiales de premios enlas exposiciones de Londres, Paris y Bruselas, publicadas en la prensa de Montevideo.
    El padre Larrañaga vivía en la quinta rodeado de un gran número de personas que le acompañaban: sus hermanas, sobrinos y personas de su confianza como doña Juana Francisca Uranga, quien regenteaba la casa en ausencia de sus familiares, don José Raymundo Guerra, viejo canonista español, “sabedor de ciencias jurídicas, latín y griego” con quien Larrañaga escribió los “apuntes históricos”, que fue su secretario hasta su muerte; y el padre Ambrosio Albornoz. Vivían además, numerosas personas de servicio, negros, algunos descendientes de los primitivos esclavos de la familia, y otros libertos por Larrañaga. Según el libro de Mariano Berro “La agricultura colonial” y en el Diario de observaciones del presbítero, se cultivaron flores, hortalizas, árboles y numerosas especies autóctonas.
    La vida en la quinta transcurrió en un clima de paz y tranquilidad mientras vivió el Vicario que falleció el 16 de febrero de 1848.

Datos biográficos:

    Los Bienes sucesorios de Dámaso Antonio Larrañaga.
Foto 20    La salida fiscal de la quinta a favor del presbítero data del 1º de febrero de 1832, por compra al Gobierno de la República. Por ese entonces la quinta debió tener unas nueve hectáreas.
    A partir de 1852, se inician los trámites sucesorios de los bienes del padre Larrañaga, ya que antes, estando el país en plena Guerra Grande (1839-1851), no era propicio iniciar los trámites judiciales. Se trata de un inmueble de seis hectáreas 976m. 38 dec. con frente a la Avenida Larrañaga.
    Por sorteo de los bienes sucesorios correspondió a Juana Larrañaga de Berro, la quinta y dinero hasta completar la suma de $14.784.- 327 reis, que era lo que tenía que recibir cada parte.
    El 20.4.1854, ante la imposibilidad de poder dedicarse al cuidado de la propiedad, y siguiendo el deseo de los herederos, de conservar en la familia los bienes heredados del Señor Vicario, Juana Larrañaga de Berro le vende a su sobrina Clara Errazquin de Jackson.
    El 12.10.1872, la quinta comienza a fraccionarse. Clara Errazquin de Jackson dona a su hijo Juan Dámaso Jackson una parte del terreno, cuya ubicación es la siguiente:”por el suroeste, por donde queda lindando la donante, arroyo del Cerrito en medio siguiendo sus ondulaciones, por el noreste con sucesores de Martín Martínez, por el noroeste, camino de por medio, con sucesores de José Fonseca y don Ignacio Salas, y por el sureste, línea irregular, camino de por medio con los de don Eduardo Lallera y doña Paula Laguna”.
    El 18.9.1876, a la muerte de doña Clara Errazquin de Jackson, lo que queda de la antigua quinta, con excepción de la parte que ocupa la capilla denominada de la Sagrada Familia, se divide en dos fracciones, que se adjudican: a doña Elena Jackson fracción compuesta de 58.764 mts. 35cms.,  o sea 79.652 varas cuadradas, lindante por su frente al oeste con el camino de Larrañaga, por el este con el arroyo del Cerrito, por el norte por el terreno destinado a la capilla y parte con el camino público”, y por el sur con la fracción adjudicada a doña Clara Jackson de Heber. Dicha fracción está compuesta por 35.185 mts. 44 cms. O sea 47.684 varas cuadradas, lindando por su frente al oeste por el camino de Larrañaga, por el este con el arroyo del Cerrito, por el norte con la fracción anterior y por el sur con camino público”.
    Por certificación de propiedad del 9.10.1884 se adjudica la propiedad a doña Clara Jackson de Heber de las fracciones de terreno antedichas, constando que la primera, por pago en la partición de bienes heredados de su madre y la segunda por herencia de los de su hermana, Elena Jackson.
    Cuando fallece Clara Jackson de Heber, la quinta la hereda su hija Elena Heber Jackson de Gallinal, el 2 de octubre de 1895. El Dr. Alberto Gallinal Heber nació en la quinta el 4 de noviembre de 1909.
Foto 21    El 13 de marzo de 1955 fallece Elena Heber Jackson de Gallinal, por testamento cerrado dispuso legar a la Iglesia Católica Apostólica Romana, Arzobispado de Montevideo, el inmueble con los edificios y anexos con una superficie de 6 hectáreas 976 mts. 38 dcm (lo que equivale al predio que ocupa actualmente la quinta).
    Pero el legado queda “condicionado a la condición resolutoria de que la legataria destine el bien para asiento exclusivo de un asilo u hospital privado de caridad pública, que preste asistencia gratuita. La legataria, gozará del plazo de un año a partir de la toma de posesión del bien, para que el asilo u hospital de asistencia gratuita, entre en funciones”.
    El 2 de setiembre de 1961, se entrega el inmueble al Arzobispado de Montevideo, quien a su vez lo dona a la Pequeña Obra Divina Providencia.
    El 15 de abril de 1977, por una declaratoria formulada por incumplimiento de la condición resolutoria del legado, la quinta pasa otra vez, a los herederos de la Sra. Elena Heber Jackson de Gallinal. En dicho documento se deja constancia de que no reclamaron el cumplimiento del legado, antes, “por no oponerse al hecho provisorio emanado de la Iglesia de mantener en la casa principal existente, al Cardenal Antonio María Barbieri, afligido por una grave y prolongada dolencia...”
    El 30 de diciembre de 1981 la quinta es adquirida por CAMBADU. El dinero recibido como pago por la compra de la misma fue entregado por el Dr. Gallinal al Ministerio de Salud Pública para que lo destinara a los fines apropiados a la voluntad de su madre, destinándose a 14 asilos en Uruguay.
    CAMBADU es propietario desde entonces de este importante “Parque Social”. Por datos de los ejemplares de su parque, Tesoro Botánico de Atahualpa
    No existen datos concretos, ni estudios realizados acerca de la casona de la quinta, según el arquitecto Nery Gónzalez.


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Fuentes bibliográficas
- “El Centenario de los Almaceneros y Baristas”. Cap. XXII. El Centro Recreativo. p. 147-158. Dr. Mario Barreto Gugelmeier.
- Revista de CAMBADU. Diciembre 1995. p. 26.
- Monografía de un grupo de estudiantes del Curso de Historia de los Jardines. Casa Quinta de Dámaso Antonio Larrañaga. 20 pp. Autores sin datos.

- Las fotos 19, 20, 21, 22, 24 y 26 pertenecen a la Revista Anales, año 1946, Nº 136.
- Las fotos 23, 25 y 27 de Carlos Dubé.


                                                                                                   
 
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